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Psicobranding

Los anclajes de la marca (parte II)

Empezamos la semana con la segunda parte del post publicado el lunes pasado por Manu Ageitos en nuestra nueva sección Psicobranding.

marilyn

3. AUTOCONCIENCIA – COHERENCIA Y CONSISTENCIA

El tercer elemento a tener en cuenta es la autoconciencia y la memoria. La autoconciencia entendida como la capacidad de verse y pensarse a uno mismo como sujeto entre otros sujetos y que Harré (1984) considera una de las unidades del ser personal. Es el sentimiento de continuidad biográfica, en el tiempo y el espacio, de quien habla (Giddens, 1991). Se trata de una cuestión que normalmente damos por supuesto, está siempre ahí por descontado.

Evidentemente, el funcionamiento cognitivo de nuestra mente no puede almacenar, sino que olvida, gran cantidad de información experiencial, recuerda selectivamente y no siempre con exactitud. En definitiva, el trabajo principal de gestión de la identidad de marca consiste en convertir todo ese material proveniente de la experiencia en narraciones sobre la propia marca, lo que implica selección y recuerdo selectivo. No podemos funcionar de otro modo, pues ya sabemos que no existe un acceso directo a la realidad si no es a través del lenguaje, de las versiones que construimos sobre el mundo y, en este caso, sobre nuestra marca (Wittgenstein,1958). Eso sí, las versiones han de ser necesariamente validadas por los demás, ser aceptadas en demandas de identidad implícitas.

En cualquier caso, y con unas u otras versiones, los significantes y significados más importantes de la identidad de marca quedarán recogidos en las autonarraciones que formarán parte de la historia que va configurando la autobiografía consciente de sí mismo (Habermas, 1988).

“Podemos huir de un pasado que no nos gusta, buscar unas relaciones que nos devuelvan otra imagen de nosotros mismos, pero quedará siempre la vaga conciencia de lo que hemos sido”.

Afortunadamente, porque la alternativa sería algo parecido a la perspectiva vital de los enfermos del síndrome de Korsakov, incapacitados para recordar los acontecimientos que les acaban de suceder y así condenados a vivir en un estado de desorientación permanente. Con esta pérdida de conciencia del propio yo queda imposibilitada toda posibilidad de mantener una identidad de marca solamente posible a través de la memoria.

Como dice el propio Sacks (1985: 148), “cada uno de nosotros es una narración singular, que se construye, continua, inconscientemente, por, a través de y en nosotros… a través de nuestras percepciones, nuestros sentimientos, nuestros pensamientos, nuestras acciones; y, en el mismo grado, nuestro discurso, nuestras narraciones habladas. El individuo necesita esa narración, una narración interior continua, para mantener su identidad, su yo”. Y, por eso mismo, la memoria nos sujeta a nuestra biografía, a nuestra historia, a nuestra identidad, haciendo impensable la disolución de la identidad del sujeto memoriado.

Comportamiento_marca1 Comportamiento_marca

4. DEMANDAS DE LA INTERACCIÓN – COMPORTAMIENTO DE MARCA

La vida en sociedad exige que las marcas sean fiables, que se hagan responsables de su actuación y que ésta sea previsible. Por eso, como dice Habermas (1988), la identidad debe entenderse como una garantía de la continuidad de la persona, garantía de que cualquiera que se acerque a nosotros sabe a qué atenerse y puede confiar en una reacción adecuada a la interacción. “Esta confianza en que los otros interactuantes van a actuar dentro de unos márgenes aceptables hace verdaderamente posible la interacción. La pérdida de la confianza conduce a la exclusión de las relaciones sociales, a la despersonalización” (Weigert, 1983). No se puede sostener una identidad viable si no existe confianza en la marca y ésta debe mantenerse a través del compromiso inquebrantable con la propia identidad.

Por eso, la coherencia es un valor, porque implica saber qué podemos esperar de una marca cuando nos acercamos a ella, y esto es muy importante para la facilitación de las relaciones sociales y su institucionalización en el sentido de Berger y Luckmann (1967) (la realidad se construye socialmente y la sociología del conocimiento debe analizar los procesos por los cuales esto se produce. La realidad es entendida como una serie de fenómenos “externos” a los sujetos ). Por tanto, la coherencia de la marca es importante para el mantenimiento del orden social contra las acciones estratégicas.

De este modo, cualquier acción nos compromete. Y solamente mientras cumplamos con ese compromiso seremos merecedores de los derechos que nos pueda suponer el disfrute de una determinada identidad, pues la identidad sólo se puede mantener en la medida en que es apoyada por los otros interactuantes, que son los que han de validar esa pretensión identitaria. Y, al contrario, cuando se produce una infracción, la marca no sólo ha de repararla para así recuperar su posición de interactuante moral, sino que ha de enfrentarse a la difamación de su yo que se deriva de su pasada actuación incorrecta.

En definitiva, la interacción social exige la confianza de unos en otros para saber a qué atenernos en los contactos sociales. Esto implica una exigencia de estabilidad y coherencia en la identidad como medio para habitualizar esa interacción y permitir que ésta se desarrolle con facilidad y con el mínimo de fricciones y negociaciones continuas. De otro modo, en cada nueva interacción tendríamos que empezardesde cero, conocer las demandas de identidad del otro interactuante, presentarle las nuestras y establecer una negociación difícil hasta llegar a establecer los límites de lo aceptable en esa situación determinada. Sería como encontrarnos con undesconocido en cada momento. En contrapartida, esto nos permite disfrutar de los derechos a los que somos acreedores por ser quienes somos.

Estos dos elementos de anclaje de la identidad de marca, junto con los expuestos la semana anterior, me parecen absolutamente omnipresentes en la sociedad contemporánea. Estos se refuerzan entre sí o, mejor, los elementos más específicos de nuestra cultura, el control sobre el nombre propio y las demandas de la interacción propias de nuestro contexto, otorgan al cuerpo y a la conciencia un mayor papel en cuanto anclajes identitarios. Son los consumidores en interacción quienes obligan a las marcas al control sobre su identidad visual y a mantener un aspecto reconocible. Son los consumidores en interacción, y el Estado, quienes recuerdan a las marcas constantemente quiénes son y lo que hacen, lo que refuerza su autoconciencia y memoria.

Este es el motivo por el que la gestión de las compañías desde el branding se hace,más que aconsejable, imprescindible en la sociedad contemporánea, y por lo que no hay motivos para pensar en la disolución de la identidad de marca, todo lo contrario, en épocas de “vacas flacas” el ser reconocible, coherente y consistente en todas las actuaciones y puntos de contacto de la marca se convierte en un “must” para sobrevivir.

//ARTÍCULO: Manu Ageitos

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Comentarios

Un comentario en “Los anclajes de la marca (parte II)

  1. Estimado, donde puedo ver las citas?

    Publicado por kevyn | 4 julio, 2015, 15:25

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